Alma de
Tribu.
Una plataforma digital
con muchas piezas que conectar.
Alma de Tribu había crecido incorporando servicios, contenidos y nuevas formas de acceso. El proyecto consistió en convertir ese ecosistema en una plataforma más clara, coherente y preparada para seguir evolucionando.
Ordenar, simplificar
y conectar.
La intervención abarcó tanto la parte visible como la lógica que sostiene la plataforma: arquitectura, navegación, oferta, experiencia de compra, acceso a contenidos y comportamiento en distintos dispositivos.
Ordenar antes
de diseñar.
La estructura debía permitir que distintos tipos de usuario entendieran qué podían hacer, cómo acceder a cada servicio y cuál era el siguiente paso en cada recorrido.
Definir qué información necesita cada área.
Reducir fricción y clarificar recorridos.
Organizar planes, servicios y modalidades.
Conectar producto, checkout y suscripción.
Dar continuidad hacia el contenido privado.
Una identidad que
funciona en pantalla.
El rediseño trasladó el universo visual de la marca a un sistema digital consistente, capaz de funcionar en páginas comerciales, contenidos editoriales y áreas de uso recurrente.
Diseñar también
lo que ocurre detrás.
La experiencia final dependía de que diseño y funcionamiento avanzaran juntos. La plataforma debía gestionar compra, suscripciones, acceso, contenidos y navegación sin romper la coherencia del producto.
Ecommerce
Productos, checkout y recorridos de compra integrados dentro de la experiencia.
Suscripciones
Planes, prueba gratuita, ciclos de cobro y continuidad de clientes existentes.
Membresías
Acceso a contenidos y áreas privadas según el producto contratado.
Experiencia
Catálogo, filtros, favoritos, fichas de clase y navegación entre contenidos.
Responsive
Adaptación de la experiencia y los recorridos principales a desktop, tablet y móvil.
Un sistema completo,
no solo una web.
El resultado conecta la parte comercial, la compra y la experiencia posterior del usuario dentro de un mismo entorno visual y funcional.
Un proyecto en el que diseño, desarrollo y producto tuvieron que avanzar juntos para construir una experiencia coherente de principio a fin.